La Garlopa Diaria

29 noviembre 2006

Alique, el hipotecado

Jesús Alique es un alcalde gris pero está en la línea de los líderes políticos de nuestro tiempo: de mediana edad, con poca formación cultural e intelectual, soso y con escasa capacidad para ser espontáneo. Sus superiores, Zapatero y Barreda, no difieren demasiado. Pero hay un punto que nadie le puede negar al secretario de los socialistas alcarreños: ganar elecciones. Guadalajara era el hazmerreír del PSOE: hasta que Alique llegó era la única Diputación que le quedaba por gobernar. Después se ha hecho el amo absoluto, ha dilapidado a sus críticos y ha conquistado una alcaldía que lleva camino de revalidar, si las encuestas no fallan. Al margen de esta circunstancia, le están empezando a aplicar algunos de los métodos que él utilizó contra Tomey: noticias locales que saltan a los medios nacionales, acusaciones o pseudoacusaciones, trapicheos mal vistos y noticias bomba de medio pelo. La diferencia es gorda, claro, porque a Tomey el Supremo le levantó una acusación de tomo y lomo. A Alique, acostumbrado a la placidez de La Alcarria dorada, le ha tenido que haber hecho daño la información que hoy publica El Mundo. Habrá reprimenda desde Toledo, pero me da la impresión de que el PP va a necesitar mucho más que un piso hipotecado en Reina Victoria para poner a Alique fuera de circulación. ¿Por qué no hablan de las cosas que pasan en la ciudad? ¿Por qué ni el alcalde ni la oposición concretan el modelo de ciudad que quieren? ¿Por qué el alcalde es tan adusto y la oposición tan invisible? ¿Por qué son tan malos los políticos de Guadalajara?