Artículos en Nueva Alcarria

3 diciembre 2007

CANDIDATOS CUNEROS

Las listas electorales avivan el debate de los candidatos cuneros

El PP ha colocado más “paracaidistas” que el PSOE por Guadalajara desde la Transición
La elaboración de las listas electorales para los comicios de marzo de 2008 vuelve a poner sobre el tablero político la inclusión de candidatos cuneros en casi todas las provincias del Estado. Tanto el PSOE como el PP colocan de candidatos al Congreso y al Senado a políticos de perfil alto para relanzar sus candidaturas o bien a dirigentes de segunda fila que necesitan un acomodo. En Guadalajara, a falta de confirmar las listas, parece que el senador “popular” Luis Fraga volverá a repetir como cunero por sexta vez consecutiva.
Nueva Alcarria, 03.12.07
Raúl Conde

Alrededor del año 1900, a principios del siglo XX, “la provincia de Guadalajara era una isla progresista en la España rural y mesetaria controlada alternativamente por conservadores y liberales, siguiendo los vaivenes del turno pacífico de los partidos dinásticos”. Así empieza un denso ensayo escrito por los historiadores Juan Pablo Calero y Sergio Higuera sobre la primera República en Guadalajara. En aquel momento, el Señorío de Molina estaba representado en el Congreso de los Diputados por el republicano Calixto Rodríguez García, y en el Senado ocupaba el escaño del distrito de Guadalajara-Cogolludo el también republicano José Fernández González, vencedor en las elecciones convocadas en la primavera de 1899, siendo en esa legislatura el único senador republicano de la nación. Lo curioso es que este senador, a pesar de que era un cunero sin ninguna relación con la circunscripción alcarreña, repitió su victoria en 1901. ¿Les suena de algo este episodio si lo comparamos, por ejemplo, con Luis Fraga?
La historia se repite siempre que a los partidos políticos les toca confeccionar sus listas electorales. Los comicios generales que se celebrarán el 9 de marzo del próximo año han disparado las conjeturas sobre los cabezas de lista en todas las provincias. Y Guadalajara no se ha quedado al margen. Los cuneros, también llamados paracaidistas, son candidatos electorales impuestos por su partido en una circunscripción con la que tienen poca o ninguna vinculación. La Real Academia Española ofrece cinco definiciones de cunero y la tercera reza así: “Dicho de un candidato o diputado a Cortes extraño al distrito y patrocinado por el Gobierno”. Para las elecciones de marzo de 2008, el PSOE envía a Rubalcaba de candidato en Cádiz, Mariano Fernández Bermejo por Murcia, María Teresa Fernández de la Vega por Valencia o Miguel Ángel Moratinos por Córdoba. El Partido Popular tampoco se salva. Varios periódicos han apuntado esta semana la posibilidad de que la jefa de gabinete de Ángel Acebes, Cayetana Álvarez de Toledo, sea candidata por la ciudad imperial. Al PP, la fórmula de presentar cuneros por Toledo no le ha ido nunca mal porque siempre ha ganado al PSOE en esta circunscripción. Ahora falta ver si también lo hace frente a Bono.

Costumbre de la Restauración
La provincia de Guadalajara también ha visto aterrizar a muchos cuneros. El ex presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, acostumbra a repetir en sus mítines que esta tierra “era la criada y mandadera de Madrid” y que, en consecuencia, todos los partidos colaban a cualquier dirigente como candidato si no podía ir en otra lista. Algo así como el decimonónico cunerismo, pero en versión moderna, al decir de los socialistas. Se trata de un procedimiento caciquil de la Restauración, ideado por Cánovas del Castillo, por el que se designaban desde el Ministerio de la Gobernación los diputados cuneros, sobre todo llegados desde Madrid, que iban a representar a Cortes a buena parte de los territorios de la España rural y provinciana, sin conocer o ser naturales de la zona a representar. Por internet circula un estudio de José María Barreda, de sus tiempos de historiador, titulado “Los procesos electorales durante el régimen liberal”. En el “Los cuneros”, Barreda cuenta que no siempre los candidatos “encasillados eran de la tierra, nacidos en ella o vecinos de ella, y que La Mancha siempre fue una típica región de “cuneros”. Y luego recuerda una copla que Bono ha hecho famosa en sus mítines: “Si aspiras a diputado, busca un distrito en La Mancha que allí, no siendo manchego, segura tienes el acta”. Tal como recordaba esta semana El Digital Castilla-La Mancha, el propio Bono, en su discurso de investidura de 2003 confesó, ante el Pleno de la Cámara: “Detesto el cunerismo, quienes sólo se acercan a nosotros para conseguir un escaño, del PP o del PSOE, son mis adversarios políticos, cualquiera que sea su filiación, y tenemos que acabar con este cáncer”.
Ahora, cuando queda muy poco tiempo para que los partidos políticos decidan la composición de sus listas electorales, vuelve a resurgir el debate de los cuneros. Los candidatos por la provincia de Guadalajara aún no están decididos, ni en el PP ni en el PSOE, o al menos no se han hecho públicos. Todo apunta a que la candidatura socialista, al Congreso o al Senado, estará encabezada por el ex alcalde de la capital, Jesús Alique. Del PP poco se sabe, aunque lo más probable es que José Ignacio Echániz, vallisoletano de nacimiento aunque ex concejal de Guadalajara, renueve su acta de diputado nacional y Luis Fraga vuelva a ocupar un escaño en el Congreso en representación de Guadalajara. Como dijera el propio conde de Romanones, considerado el gran cacique del siglo pasado, Guadalajara sigue siendo “la provincia más dócil de España”.

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De Fernández Miradan a Suárez Illana

En la historia más reciente, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista tienen ejemplos en sus ficheros. Y más aún, habría que remontarse a los albores de la Transición: Manuel Cantarero del Castillo, diputado popular por nuestra provincia en la legislatura desde 1982 hasta 1986, era un abogado de Málaga. Pero hay casos más recientes. Enrique Fernández-Miranda, asturiano de nacimiento, fue diputado del PP por Guadalajara desde 1989 hasta 2004. En contadas ocasiones se le vio por la capital alcarreña, sobre todo después de que Mayor Oreja lo nombrara Delegado del Gobierno para la Extranjería. Otro caso clamoroso fue el de Adolfo Suárez Illana, que fue candidato popular a la presidencia de la Junta, aunque al menos sí tenía una relación familiar con Albacete.
En las elecciones del año 2000, el PP situó en Castilla-La Mancha al menos a cuatro cuneros en puestos de salida segura al Congreso. Fueron las entonces ministras Isabel Tocino, cabeza de lista por Toledo, y Margarita Mariscal de Gante, por Albacete. Ambas estaban a la cola en las valoraciones ministeriales de los sondeos de opinión. Por su parte, el diplomático Javier Rupérez lideró la candidatura de Ciudad Real y el consabido Enrique Fernández Miranda fue en el segundo puesto de la candidatura por Guadalajara. Para la Cámara Alta repitieron candidatura dos senadores impuestos desde Madrid: Francisco Utrera por Cuenca y Luis Fraga por Guadalajara. Al margen de que los dos principales partidos han presentado candidatos cuneros por sus filas, lo cierto es que el PSOE ha sido más hábil que el PP en este asunto. El discurso de Bono fue machacón, pero caló. El Partido Popular desprecia a Castilla-La Mancha, no confía en sus dirigentes regionales y por eso envía a cuneros. Esta era la síntesis de su opinión. En contraposición a todo ello, su figura emergía como líder autonómica que anteponía los intereses de la comunidad a los de su propio partido. Un ejemplo: en un mitin en Sigüenza, en la campaña de 2003, proclamó: “Castilla-La Mancha necesita un Gobierno fuertemente respaldado para, si es menester, dar la cara por ella aunque te la partan y en defensa de una tierra que no tiene por qué humillarse ante nadie”.