REPORTAJE

El anuncio de Renfe de cuadruplicar el servicio de Civis, todavía lejos

Mañana entran en funcionamiento tres nuevos convoyes semidirectos entre Chamartín y Guadalajara Sin ‘lanzaderas’ del AVE ni conexión con el nuevo intercambiador de Plaza de Castilla
Aquellas personas que, por necesidad o por devoción, tengan que viajar cada día de Guadalajara a Madrid, o viceversa, tienen cinco opciones: la vía tradicional de la A-2, el servicio de Cercanías de Renfe, los autobuses de Continental, la autopista de peaje R-2 y, para los que dispongan de mucho tiempo y dinero, el AVE. Ninguna capital de provincia, excepto Toledo, dispone de unas conexiones tan buenas con Madrid como Guadalajara. El nivel de las infraestructuras, al menos cuantitativamente, es incuestionable. Otra cosa es su calidad. Y su eficacia. Y su utilidad para el común de los mortales. Las deficiencias afectan especialmente a los transportes públicos.
Nueva Alcarria, 09.02.08
Raúl Conde

La demanda de Cercanías en Guadalajara ha crecido un 12% desde 2004. Paradójicamente, las dos principales formaciones políticas, Partido Socialista y Partido Popular, llevan más de cuatro años –lustros si nos remontamos a antaño- echándose en cara las deficiencias en las comunicaciones entre la capital de España y Guadalajara.
El Partido Socialista exigió al Gobierno presidido por Aznar la puesta en marcha de “lanzaderas” del AVE. Cuando Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa, el discurso cambió. Los socialistas alcarreños sustituyeron esta petición por la ampliación de trenes Civis. Estas unidades se implantaron en el año 2000 y suponen un trayecto más directo en el itinerario a la capital de España, ya que sólo efectúan paradas en las estaciones de Azuqueca de Henares, Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz, y tienen como destino la estación de Chamartín. Los convoyes permiten un ahorro superior a los 25 minutos de duración de viaje en la conexión entre Guadalajara y el Corredor del Henares con Madrid. El tiempo que invierten en este trayecto es de apenas 43 minutos, presumiblemente menor al de la línea convencional de Cercanías C-2, que llega hasta la estación de Atocha y que emplea 69 minutos.

Promesa electoral
El pasado mes de abril, justo antes de las elecciones municipales, el ex alcalde de la capital, Jesús Alique, y el presidente de Renfe, José Salgueiro, anunciaron que en otoño se iban a cuadruplicar, de 6 a 24, el número de convoyes semidirectos entre Guadalajara y la capital de España. Llegado octubre, Renfe señaló que las obras en la estación de Chamartín por el AVE a Valladolid “hacían imposible cumplir el plazo”. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) acomete en la actualidad la construcción de la segunda conexión subterránea entre las estaciones de Atocha y Chamartín. Este proyecto obedece a la necesidad de descongestionar el túnel ya en funcionamiento y la Línea 1 de Metro, entre Atocha y Sol, para reducir los trasbordos en las estaciones de Cercanías y Metro en Atocha.
Renfe anunció antes de Navidad, ante el retraso evidente, que los Civis se pondrían en marcha a primeros de 2008. La compañía ha anunciado que este lunes, 11 de febrero, entrarán en funcionamiento tres nuevos Civis semidirectos entre Guadalajara y Chamartín. Dos con salida desde Madrid (15.40 y 19.50) y uno con salida desde Guadalajara (a las 06.25).
Los servicios diarios Civis Guadalajara-Madrid pasan, por tanto, de 2 a 3 y desde Madrid a Guadalajara, de 5 a 7. Este incremento sigue lejos de lo anunciado en la campaña de las últimas elecciones municipales. La intención de la compañía ferroviaria es llegar a triplicar la oferta que existía hasta la fecha. La mejora en el servicio que prestan estas unidades entre Guadalajara y Madrid tiene que servir de respuesta al aumento de usuarios a diario. Este incremento de la demanda de Cercanías es directamente proporcional al crecimiento demográfico de las zonas limítrofes de Castilla-La Mancha con Madrid, el corredor del Henares en Guadalajara y el corredor de la Sagra en Toledo. Según datos del Instituto de Estadística de Madrid, cada año más de 26.000 madrileños fijan su hogar en alguna localidad de Castilla-La Mancha.

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Fricciones políticas en la ‘frontera’ entre
Guadalajara y la capital de España

La relación política entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno de Castilla-La Mancha ha determinado las inversiones en materia de infraestructuras. En noviembre de 2006, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, propuso “redimensionar” las redes de Cercanías fruto de los problemas que, a su juicio, le está causando a Madrid el desarrollo de las zonas limítrofes de Castilla-La Mancha. Se da la circunstancia de que la mayoría de los terrenos de Yebes en los que se está edificando la ciudad del AVE, paradigma del desarrollo del corredor del Henares como expansión natural de Madrid, fueron expropiados a un familiar directo de Fernando Ramírez de Haro, marido de Aguirre. La suegra de ésta y sus dos hermanas poseen miles de hectáreas de terrenos en Guadalajara, sobre todo en localidades donde las fincas, por su cercanía a Madrid, se revalorizan cada año: en Alovera dispone, de 109.329 metros cuadrados; en Yebes, 574.600 metros cuadrados; y además mantiene propiedades en El Pozo de Guadalajara y Chiloeches. Todo esto lo hizo público el semanario Interviú 26 de septiembre de 2003. Desde la Junta de Castilla-La Mancha contestaron a Aguirre: “Castilla-La Mancha nunca se ha opuesto al crecimiento de nadie”. Entretanto, los problemas para los usuarios de ferrocarriles en Guadalajara, sea en AVE o en Cercanías, persisten.

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Sin ‘lanzaderas’ del AVE ni conexión con
el nuevo intercambiador de Plaza de Castilla

La autopista de peaje R-2 y el AVE no están siendo alternativas al transporte público con precios, asequibles

De entre todas las vías de comunicación que conectan Guadalajara con Madrid, hay dos claramente al alcance de unos pocos. Ni la autopista de peaje R-2, por sus tarifas; ni el AVE entre Atocha y Yebes, por el precio y las frecuencias, son del todo útiles para los ciudadanos que, a diario, tienen que desplazarse hasta Madrid para trabajar. La ausencia de trenes ‘lanzadera’ posterga definitivamente al AVE como una herramienta para comunicarse, sobre todo, con Zaragoza y Barcelona, pero no con Madrid. Por otra parte, el nuevo intercambiador de Plaza de Castilla, inaugurado esta semana, no contempla por ahora ninguna conexión con Guadalajara.

El director de Media Distancia de Renfe, Manuel Simón, en la reciente edición de Fitur, señaló que “no se descarta para el futuro” instalar trenes lanzadera de AVE, pero insistió en que la ciudad alcarreña está suficientemente comunicada por Cercanías. O lo que es lo mismo, que la compañía ferroviaria por excelencia considera que Guadalajara no necesita incrementar la conexión por alta velocidad. Renfe también ha dejado claro que, ni a corto ni medio plazo, se van a cambiar estas perspectivas. El proyecto sufre un parón político, tanto por parte del Partido Popular como del PSOE. El Congreso de los Diputados rechazó el 13 de junio de 2007 la proposición de ley propuesta por el PP para instar al Gobierno a que estableciera un servicio de ‘lanzaderas’ de AVE entre Madrid y Guadalajara, similares a las que ofrece la línea de alta velocidad Madrid-Toledo, en el plazo de seis meses. La iniciativa no contó con el apoyo del resto de grupos parlamentarios, que votaron en contra. El precio del billete de AVE entre Madrid y Guadalajara cuesta 14 euros.
Por carretera, la cosa no está mucho mejor que en el ferrocarril. La A-2 sigue siendo la vía más utilizada por los guadalajareños para desplazarse a Madrid. El tramo entre Alcalá y Guadalajara lo recorren a diario alrededor de 100.000 vehículos. La autovía de Aragón está pendiente de una reforma integral que el Ministerio de Fomento quiere acometer en los próximos meses. Pero falta el tercer carril. En octubre de 2006, el alcalde de Alcalá, el ‘popular’ Bartolomé González, explicaba en la agencia Efe que “la construcción del tercer carril de la A-2 va con un año de retraso”. En realidad, cabe matizar que el proyecto acumula más retraso. Fomento avanzó que prevé que en dos años esté acabado, es decir, que se abra a mediados de 2010. Esto quiere decir que cuando el tercer carril esté listo, habrán transcurrido siete años desde la inauguración de la R-2. La pregunta que nadie ha respondido es: ¿por qué?

Formas de pago
La demanda no ha justificado la construcción de la autopista de peaje R-2, aunque se trata de una vía de alta capacidad. Consta de 62 kilómetros entre la M-40 y Guadalajara. Su página web oficial proclama que es “la manera más rápida y segura de entrar y salir de Madrid por el corredor del Henares”. El conductor de un vehículo que coja la Radial 2 en la M-40 y la abandone al final, cuando enlaza con la A-2, deberá abonar en el peaje 7,65 euros. Curiosamente, en su web, la empresa que explota la R-2 tiene un área de “preguntas frecuentas” donde se cuestiona: ¿por qué debo pagar para usar una autopista? Ellos mismos se contestan, sin complejos: “Siempre pagamos por usar las autopistas, sean o no nominalmente de peaje. La construcción de carreteras seguras, de calidad y respeto por el medio ambiente implica un coste elevado que, o se paga con el dinero de los contribuyentes mediante impuestos, o se paga con el dinero de los usuarios (peaje). El pago por el usuario es la fórmula más justa para financiar infraestructuras viarias puesto que libera del pago a los que no las usan”.
Un artículo publicado en El Mundo el 17 de abril de 2001, justo cuando empezaban a pagarse las expropiaciones en los terrenos donde se habilitó la R-2, decía: “El miedo a salir de vacaciones por el pánico escénico a los atascos y embotellamientos desaparecerá en cuanto se terminen las autopistas de peaje que ya están adjudicadas y cuya construcción deberá comenzar en los próximos meses”. En la publicación Autopistas Online, el 15 de octubre de 2003, apareció un artículo titulado “Mucho que mejorar en la R-2”. El reportaje está hecho una semana y media después de su inauguración. Dos redactores partieron desde Madrid a Guadalajara a las 6 de la mañana. Luego regresaron a su redacción, cercana a la estación de Atocha, en hora punta. Uno lo hace por la R-2 y otro por la autovía. Paradójicamente, llegó antes la periodista que accedió por la A-2, que empleó una hora y tres minutos. El redactor que se fue por la R-2 tardó 14 minutos entre Alcalá y la entrada a la M-30, a través de la A-1, pero los atascos le hicieron arribar más tarde. Y encima pagando. El 8 de octubre de 2003, el diario El País publicó un reportaje similar a éste último cuyo título es suficiente explícito: “Ni más tiempo para dormir ni libre de atascos”.
En todo caso, la existencia de la R-2 cobra importancia no sólo porque es la primera autopista de peaje en Guadalajara, sino porque conecta el valle del Henares con la zona noreste de Madrid, una de las que concentran más empresas, sobre todo del sector de las tecnologías. Cientos de guadalajareños –es difícil precisar el número exacto- se desplazan a diario a este área para trabajar en el principal corazón financiero de la capital. Precisamente, el Ayuntamiento de Madrid ha inaugurado esta semana el intercambiador de la Plaza de Castilla. La conexión por transporte público desde Guadalajara con esta estación madrileña es nula. Tampoco está bien conectada la R-2 con el intercambiador situado debajo de las torres KIO. El transporte público en autobús, por su parte, centra su ruta en la A-2, pero no recorre la R-2, por lo que los ciudadanos de Guadalajara que tienen que desplazarse a cualquier lugar del norte, el oeste y el este de Madrid están obligados a hacer trasbordo con el metro o con los autobuses municipales.