OPINIÓN

Sigüenza pierde el tren

Henares al día, 27.06.08
Raúl Conde

En concreto, pierde el último tren de largo recorrido que le quedaba. La ciudad de Sigüenza, y con ella todo el valle del Henares, ha recibido un duro golpe de manos de Renfe con la probable supresión del tren Estrella Costa Brava, que conectaba de noche Sigüenza con el eje del Ebro, Barcelona y la frontera francesa. La medida culmina un proceso de impulso del AVE en detrimento de los ferrocarriles de toda la vida. El diario El País adelantó la noticia, probablemente filtrada por Renfe como un globo sonda, y en seguida reaccionaron los alcaldes afectados, sobre todo el seguntino Fran Domingo, los sindicatos, la plataforma en defensa del tren en el Valle del Henares y algunos grupos ecologistas. Unos días más tarde, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, dijo en el Congreso que no se suprimirá el tren. La venta de billetes, que estaba bloqueada en la web de Renfe a partir del 15 de junio, se ha alargado hasta final de agosto. Después, casi seguro, el Gobierno liquidará una línea que no le interesa mantener.

La característica fundamental del tren Estrella no era la conexión con Madrid, sino con Zaragoza y Barcelona. Para viajar a Madrid, los seguntinos ya tienen un servicio de tren Regional. Seguro que es menos de lo que quisieran, pero al menos disponen de ello. En el caso del tren de largo recorrido, lo grave es que Fomento busca anularlo. Y sin ofrecer nada a cambio. La ministra asegura que la línea es una ruina. Sin embargo, algunos de sus usuarios habituales me indican que eso no es posible: es un tren que siguen cogiendo muchos estudiantes, “erasmus”, viajeros de inter-rail y mileuristas varios que, seguramente, no cobran a fin de mes el sueldo de doña Magdalena. Y, en todo caso, aunque la línea fuera deficitaria, ¿no está obligado el Estado a mantener determinados servicios públicos que fomentan la cohesión social y del territorio? Por la misma regla de tres, el Ayuntamiento de Guadalajara debería suprimir los autobuses urbanos en la capital de la provincia. Porque nunca generan beneficios.

Dice mi admirado Santi Barra que Sigüenza tiene que centrarse en reclamar la ampliación de Cercanías de Madrid hasta la ciudad del Doncel. Eso está muy bien, pero no es óbice para el mantenimiento del Estrella, puesto que es el único tren de largo recorrido que pasa y para en Sigüenza, así como en otras estaciones de la línea, fuera de Guadalajara, que se han visto descolgadas por el “efecto AVE”: Arcos de Jalón, Monzón, Tardienta… ¿Qué clase de desarrollo propone el Gobierno con este tipo de medidas? Parece evidente que la definitiva aniquilación de la meseta española, de sus territorios más despoblados y desfavorecidos. Y, en paralelo, favorecer los intereses comerciales de una línea mucho más cara, elitista y rentable como el AVE entre Madrid y Barcelona. El colmo de la jugada por parte de Fomento es presentar a los defensores del tren convencional como acérrimos detractores de la alta velocidad. Puede que alguno lo sea, porque ya se sabe que los hechos son sagrados y las opiniones libres, pero está claro que no son la mayoría. Lo que está en juego aquí es la supervivencia de miles de pueblos, muchos de ellos cabezas de comarca, que cada vez lo tienen más difícil para afrontar su desarrollo. El Estado tiene resortes económicos y técnicos suficientes, sin recurrir a las comunidades autónomas, para compatibilizar el tren de alta velocidad con otro tipo de servicios tradicionales y asequibles. La lucha de Sigüenza y su comarca por el tren convencional no responde a factores comerciales. Se asienta en el derecho que tienen a no ver menguados sus exiguas conexiones de transporte, lo que no implica renunciar a otro tipo de demandas. ¿De verdad quiere hacernos creer el Estado que hay dinero a espuertas para construir la T-4 en Barajas o la tercera pista en El Prat y no para sostener una sola línea de ferrocarril convencional entre las dos principales capitales del país?