La Garlopa Diaria

13 junio 2010

Ley mordaza

La Reppublica 11.06.2010

La Reppublica 11.06.2010

Modificó la Ley Electoral a su antojo. Forzó para cambiar la inmunidad que existe en Italia. Y ahora está empeñado en prohibir que los periodistas publiquen las escuchas telefónicas que ordenan los jueces y que son filtradas. Es más: según informan los corresponsales, pretende cambiar la Constitución para que el jefe de Gobierno tenga más poder en Italia. Berlusconi está empeñado en ser una anomalía y ha decidido sacar adelante la conocida como ley mordaza, que intensificará el control sobre lo que publica la prensa. Y la prensa, claro, patalea. Ayer muchos diarios y canales de televisión italianos protestaron contra una norma que coarta la libertad de información, algo que Berlusconi sólo entiende desde la lógica del negocio. Italia está en una deriva pseudodemocrática y Europa mira para otro lado por aquello de la soberanía nacional y de lo gracioso que es. Un desastre sin paliativos.

Para explicar su portada en blanco, el director de La Reppublica, Ezio Mauro, ha dicho en El País:

«Una página blanca en la primera página, para testimoniar a los lectores y al país que se ha ejercido por ley una violencia contra el circuito democrático a través del cual los periódicos informan y los ciudadanos se informan, y por lo tanto juzgan y controlan».

l'Unità

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3 comentarios

  1. Tomás dice:

    Sin defender en absoluto al primer ministro italiano, que me parece impresentable, y por lo que se refiere a su empeño en «prohibir que los periodistas publiquen las escuchas telefónicas que ordenan los jueces y que son filtradas» (sic), me parece que la cuestión que importa radica en saber, -yo lo desconozco-, si en Italia es legal publicar «filtraciones» del contenido de escuchas telefónicas ordenadas por el juez que instruye el sumario, sobre el que -supongo- puede decretarse el secreto.
    Si la publicación de unas «filtraciones» de escuchas telefónicas autorizadas judicialmente en el curso de un sumario declarado secreto fuere ilegal, (en tanto que, por ejemplo, vulnerara ese esencial carácter secreto de las actuaciones judiciales en el ámbito de lo Penal, radicalmente garantista del imputado, dando al traste además con el civilmente sagrado principio de la presunción de inocencia del acusado, al que por mor de la publicación de «filtraciones» contrarias a derecho, se declara mediáticamente, urbi et orbi, culpable antes de ser procesado), si , como decía al principio, la publicación de dichas «filtraciones» no es legal en Italia y su primer ministro quiere garantizar el cumplimiento de la legalidad prohibiendo su difusión mediática, ¿Dónde está el problema? ¿Dónde la agresión a la libertad de prensa y opinión?
    Se supone que una «filtración» de algo declarado judicialmente «secreto», en tanto que «filtración», no está autorizada, y en consecuencia, es ilegal; y no sería aventurado decir que su publicación es de esa misma condición, por lo que le sería quizás aplicable el principio o doctrina jurisprudencial de «la fruta del árbol envenenado», según la cual es ilegal y nula de pleno derecho, toda prueba obtenida ilegalmente…
    Insisto… Si esto es así en Italia y los medios publican escuchas telefónicas «filtradas», es absolutamente razonable que el primer ministro, -Sea Berlusconi o su porquero- vele porque se cumpla la ley. Y si en Italia fuera legal la publicación de las tan traídas y llevadas «filtraciones» habría que declararla ilegal y arbitrar medios para su efectivo cumplimiento.
    Eso, o que se prohíban los secretos sumariales y se declare de paso abolido el principio de presunción de inocencia.

  2. raul dice:

    Mi querido amigo: no se trata ni de abolir la presunción de inocencia ni de prohibir los secretos sumariales. ¡Válgame Dios! Se trata de una nueva maniobra de Berlusconi para escapar a la justicia, al menos en mi opinión. La conocida como «ley mordaza» impedirá en Italia la difusión de grabaciones telefónicas ejecutadas por orden judicial en procesos de investigación. Apela oficialmente a la garantía de la privacidad de los ciudadanos. En realidad, limita el uso de las escuchas telefónicas, que desde ahora solo se podrán realizar en Italia cuando el fiscal detecte «graves indicios de delito», y durante un máximo de 75 días, prorrogables de tres en tres. También restringe a 72 horas el uso de micrófonos ambientales, que no se podrán instalar en lugares privados, y prohíbe publicar las escuchas en la prensa durante la investigación preliminar (que en Italia suele durar años), bajo penas de hasta 450.000 euros para los editores y de hasta 30 días de cárcel para los periodistas. No he querido abundar en exceso en el tema en mi comentario en el blog, sólo quería hacer un apunte rápido. Pero me parece una ley aberrante. Lo que tiene miedo Berlusconi es que los jueces y los periodistas publique los escándalos de corrupción que le rodean. Le dejo en este enlace un comentario de un politólogo investigador del Instituto Ortega y Gasset: http://www.elimparcial.es/mundo/una-mordaza-para-berlusconi-65411.html
    Un saludo.

  3. Tomás dice:

    No me cabe duda de la intención espuria de Berlusconi al promover la llamada “ley mordaza”, pero este juicio de intenciones y la certidumbre moral sobre el fin que mueve a tan impresentable sujeto, no puede ser óbice para entrar a considerar los efectos y consecuencias que para la ciudadanía en general, para la administración de Justicia y para los justiciables tienen los gigantescos avances tecnológicos de las telecomunicaciones que se vienen sucediendo sin pausa y con una rapidez inusitada desde hace dos décadas.
    ¡Qué tiempos aquellos de la Guerra Fría! ¿Quién no ha visto películas o leído novelas con escenas en habitaciones de hoteles moscovitas infestadas de teléfonos pinchados, microcámaras y micrófonos ocultos?
    Dicen que los Castro tienen una probada afición a las grabaciones que hacen a sus más ilustres huéspedes en los hoteles cubanos.
    Aquí mismo, en nuestro país sin ir más lejos, cuando el PSOE de González se anegaba en la corrupción, el ministro de Defensa, Narcís Serra, hubo de dimitir por unas escuchas del entonces CESID al mismísimo Rey de España.
    ¿Y qué me dice del derecho a la inviolabilidad de la correspondencia? ¿No suena antañón eso de la “correspondencia”? ¿Quién practica hoy el viejo género epistolar, tan entrañable, tan literario?
    ¿Han de entenderse por “correspondencia” los emails y sms, y deben tenerse también por inviolables?

    Ahora, según parece, hay potentes artilugios (Rubalcaba tiene uno que compraron los del PP como herramienta antiterrorista) que rastrean o escanean el éter con absoluta precisión y total impunidad. Todo lo que se diga, lo diga quien lo diga, puede ser grabado y, en su caso, utilizado en contra de quien interese.
    Dice el politólogo Andrea Donofrio que a él, personalmente, no le importa si escuchan su llamada a su abuelo recordando la grandeza política de Berlinguer (sic) o a su hermana sobre el peso de su sobrino… Pues bueno, si no le importa, allá él, pero supongo que habrá otros a quienes sí les importe que se hociquee en sus conversaciones privadas, no por nada, no, sino por eso, porque son privadas.

    De otro lado, es más que posible que para Berlusconi la defensa del derecho a la intimidad sea un pretexto con el que cubre sus perversas intenciones; será un pretexto, un mero pretexto, pero en ningún caso puede calificarse de “absurdo”, como le moteja el politólogo Donofrio.

    ¿Regular el uso y el alcance de las escuchas telefónicas, es sinónimo de “obstaculizar”?

    ¿ “La libertad de investigación y de información” de la que habla este admirador confeso de Berlinguer, ha de ser ilimitada e ilimitable?…

    Muchas e inquietantes preguntas.

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